La odio, sí... pero también la quiero.
Al fin y al cabo me ha dado la vida, seguido de mil complejos que me persiguen...
pero me da de comer y me viste, no se lo merece, no eso.
Es demasiado castigo para alguien que al fin y al cabo esta enferma.
No creo que me odie..., solo eso, sufre.
Espero que nunca llegue el día en que este mi cama, calentita con mi mantita que ella me compró pensando si hará mucho frió en esa celda...
Si saber que estará haciendo, si le han hecho o dicho algo, que pensara, como se sentirá, como volverá...
Tengo miedo, es débil, mas que yo... mucho más.
¿Y la casa? ¿Que pasara con ella?
Aquí me he criado, es donde tengo mi vida... recuerdos de mi existencia, de mi infancia...
No quiero que me quiten mi techo, no quiero ni que me quiten el frió que siento en ella encerrada, ahogándome.
No sera ni incomparable al frío helado de la cárcel.
Si de pensarlo de me cae el alma a los pies...
Todo irá bien...
Sí amiga, todo irá bien.
ResponderEliminarEstoy contigo ahijada.