Aquel que dijo que la teoría de las cuerdas era difícil de entender, debo presuponer que jamás se había enamorado...
Lo intento, pero no logro comprender como puedo pasar de ser la tía más feliz del mundo a la más infeliz de la noche a la mañana y sin motivo aparente.
Como alguien a quien tal vez ni si quiera ves, a quien ni si quiera puedes tocar, ni si quiera darle los buenos días puede conseguir tanto de ti.
Confieso que me palpita el corazón cada vez que intercambiamos una simple palabra y me hace inmensamente feliz saber que cuenta conmigo, incluso que como dice soy su mejor amiga. También confieso que me aterra no saber como le va, que no me llame preciosa, o el hecho de perderlo, que solo de pensarlo me sudan las manos....
¿Cómo alguien puede conseguir eso? Hacerme tan feliz como infeliz, convertir mi día en algo dulce como amargo, hacerme volar como meterme bajo tierra, quererme como odiarme...
No lo entiendo.
Al principio pensé que mi infelicidad venía de la celda. El estar entre estas cuatro paredes que cada día me ahogan más y más, y mi esperanza de conseguir mis alas para volar aun país inexistente en el que solo existan los sueños y la felicidad se va desvaneciendo de una manera incontrolable...
Pero esta misma tarde me he dado cuenta de que no era así, llevo años encerrada en esta celda no tenía sentido que ahora me afectara de esa manera. En cambio, en enamorada soy toda una novata y todo me afecta más de lo que me gustaría.
Creo que ahora solo quiero olvidar este amargo y a la vez bonito primer amor, y encontrar una chincheta capaz de quitarme la otra...
Tal vez la otra sea mi pasaje a ese país inexistente.
¿Aparecera princesita?
Nadie me dijo que esto podía doler tanto.
Celda 2.
Amiga mía, todo en esta vida tiene solución... Menos el amor...
ResponderEliminarEn todo somos un número... Menos en el amor...
Todos nos hace ser robots... Menos el amor...
Si buscas otra chincheta jamás la encontrarás, deja que te encuentren sin tú ponerte a mirar bajo de los sofás y en la copa de los árboles...
Todo a su tiempo.
Quise avisarte.
Yo siempre te querré...!